Martes, 06 Septiembre 2016 00:00

CENTRO DE SEGURIDAD EN INTERNET

El CENTRO DE SEGURIDAD EN INTERNET para los menores en España, integrado en el Safer Internet Programme de la COMISIÓN EUROPEA, tiene como principal tarea procurar un entorno seguro para los más jóvenes en el uso de internet, la telefonía móvil y las tecnologías de la Información y la Comunicación –TIC- en general.

Como Centro de Seguridad tiene encomendadas tres tareas principales:

  • La recepción de DENUNCIAS sobre contenidos amenazantes para los menores en internet, así como todos aquellos contenidos ilegales, especialmente la pornografía infantil.
  • La creación, desarrollo y puesta en marcha de LINEAS DE AYUDA profesionalizadas que permitan dar respuesta a las demandas de los menores, sus familias y/o sus centros escolares, en todo lo relacionado con la seguridad en el uso de las TIC.
  • La implantación de acciones y campañas de FORMACIÓN Y SENSIBILIZACIÓN, a través de acciones de formación en los centros escolares, asociaciones de padres y madres de alumnos, cuerpos y fuerzas de seguridad y profesionales de distintos ámbitos que trabajan con menores.
  • El Centro de Seguridad en Internet está liderado por la organización de protección de la infancia PROTEGELES, en consorcio desde marzo de 2012 con el CESICAT (Centro de Seguridad de la Información de Cataluña). Ambas entidades, con sedes en Madrid y Barcelona, desarrollan su trabajo en todo el territorio español, en colaboración además con entidades de referencia en las distintas comunidades autónomas.

PROTEGELES es la única organización española que ha conseguido su integración en el INHOPE (International Association of Internet Hotlines) y en el INSAFE (European network of Awareness Centres) dependientes de la Comisión Europea, y en eNACSO (European NGO Alliance for Child Safety Online).

El Centro de Seguridad de la Información de Cataluña (CESICAT) es el organismo ejecutor del Plan Nacional de impulso de la seguridad TIC aprobado por el gobierno de la Generalitat de Cataluña el 17 de marzo de 2009, cuyo principal objetivo es garantizar una Sociedad de la Información Segura para todos.

Desde la ecografía del tercer trimestre, hasta el primer baño en la playa. Muchos padres no dudan hoy en colgar fotos de la vida diaria de sus hijos en las redes sociales. Pero... ¿sabemos dónde está la línea roja a la hora de compartir nuestro álbum familiar? Es verdad que no es ilegal enviar imágenes de menores a través de las redes sociales siempre y cuando, recalca Javier Urra, ex Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, «no se dañen la intimidad, la dignidad y el honor del menor». Es decir, que en principio no debería tener consecuencias negativas.

El problema radica, continúa, «en que la sociedad se ha creado una necesidad urgente de exponer todo lo que hace y las situaciones familiares que se comparten son íntimas y no deberían exponerse» (Según un estudio de Samsung, en España se suben 5,7 millones de imágenes al día). «En internet todo se banaliza y las imágenes se generan para todos y para siempre. Yo, que soy padre —puntualiza este psicólogo—, no mandaría nunca las fotos de mis hijos por las redes sociales, por las consecuencias que puede tener».

Esa actitud un tanto exhibicionista es lo que Nora Rodríguez, autora de «Educar niños y adolescentes en la era digit@l» (Paidós), llama «narcisismo autista». «Tú subes doscientas fotos de tu retoño, y esperas que los demás te escriban de forma inmediata algún comentario. Y ojo como no te escriban...». En este sentido, Ramón Arno, de La Familia Digital, apela a la responsabilidad de los progenitores como titulares de la patria potestad de los niños. «Hay quien dice que el primer riesgo de los hijos en la red somos los propios padres. Es nuestra responsabilidad entrenarles e intentar que entiendan los riesgos de internet — como es el ciberacoso, etc.— a los que se pueden enfrentar cuando crezcan. ¿Cómo? ¡Predicando con el ejemplo!». «Partiendo de la base de que los padres son los responsables de la buena utilización de los datos personales de sus hijos, deben imponerles límites, pero también enseñarles a que ellos mismos sean capaces de limitar la difusión de su información personal», indica Ofelia Tejerina, abogada de la Asociación de Internautas y especializada en el tema del Derecho al Olvido.

Para Tejerina, lo que ocurre en los hogares españoles cuando los padres comparten fotos de sus hijos en internet es que «normalizan» esta conducta, que los niños interiorizan sin más. «Después no podemos pedirles a ellos que no envíen fotos por whatsapp a los 14 años, cuando ya son los responsables de sus datos, si eso es lo que han visto hacer en casa con toda naturalidad desde que eran pequeños». Para esto es necesario, afirma Juanma Romero, fundador de Adicciones Digitales, luchar contra el gran desconocimiento de los padres. Él mismo se lleva las manos a la cabeza cuando acude a impartir charlas en colegios donde habla de los peligros y consecuencias de la transmisión de las fotografías de niños. «Los padres tienen que ser muy prudentes. Deben utilizar el sentido común y ponerse en el lugar de un depredador sexual», advierte.

El número «Dunbar»

La mayor parte de los padres desconocen una práctica denominada «morphing». Se trata de individuos que copian una fotografía normal en internet, y mediante un programa de tratamiento de imágenes realizan un montaje con otra fotografía pornográfica. De esta práctica resulta una nueva fotografía en la que aparece un adulto o un niño protagonizando una imagen de alto contenido sexual. «¿Se imaginan las consecuencias que tendría que un compañero de clase descubriera esas fotos y las diera a conocer en el colegio?», cuestiona Romero. Para evitarlo, recomienda a los padres que, en el caso de enviar fotografías, nunca lo hagan con planos cortos, «más fáciles de manipular e identificar».

Pero, sin llegar a ser tan alarmistas, hay niños a los que simplemente no les gusta que otras personas les vean en un vídeo mientras hacían un divertido baile a sus padres en la intimidad del salón de su casa. «Hay que ponerse en el lugar del hijo y respetar que a ellos les puede producir vergüenza», añade el fundador de Adicciones Digitales.

Si finalmente alguien decide compartir las fotos de sus propios hijos, debe saber que es mejor que lo haga mediante el envío de un correo electrónico o utilizando un sistema similar, aconseja Guillermo Cánovas, presidente de Centro de Seguridad en Internet Protégeles y autor del blog www.ninosyadolescenteseninternet.com. «Si las publica, aunque sea en un perfil privado de su red social, las está compartiendo con compañeros del trabajo, excompañeros del colegio u otras personas a las que tenga agregadas. Si además dispone de una red social amplia en internet, y tiene agregados a cien, doscientos o más individuos, debe tratar la información que vuelque como si fuera a hacerse pública en cualquier momento. Estudios desarrollados en la Universidad de Oxfordpor el antropólogo Robin Dunbar y su equipo ponen de manifiesto que muy difícilmente podemos manejar grupos de 150 individuos y prever cómo actuará cada una de esas personas ante la información y/o imágenes que volquemos», apunta.

Indexadas en Google

Además, en función de la red social que utilice, es posible que esté compartiendo con esta plataforma la propiedad de las fotografías que comparte, o esté autorizando a que sean utilizadas sin su conocimiento. «¿O acaso alguien lee las condiciones de uso de la red social a la que sube sus fotografías?», cuestiona Cánovas. Este experto también advierte que muchas redes sociales indexan sus contenidos en los grandes buscadores como Google. «Esto permite que cualquier persona, tecleando su nombre y apellidos en el buscador, pueda llegar hasta fotografías que el usuario volcó en la red social, pero no fuera de ella. Compartir imágenes no siempre es una buena idea», concluye el presidente de Protégeles.

El problema se agrava con las separaciones y divorcios de la pareja

Por otro lado, las publicaciones de fotografías de niños suelen generar muchos problemas en los casos de separación o divorcio. A la Línea de Ayuda de Protégeles llaman y escriben padres y madres que no quieren que sus exparejas sigan publicando fotos de sus hijos en común en internet. Es frecuente que uno de los dos progenitores no quiera que el otro publique fotografías de sus hijos. En estos casos hay que recordar que se trata de una cuestión de Patria Potestad, y no de Custodia.

Es decir, ambos progenitores podrían publicar dichas fotografías si los dos mantienen la Patria Potestad. Pero, al tratarse de un tema sensible, es necesario contar con la aprobación de la expareja. Lo mismo sucede si uno de los dos progenitores quiere cambiar al niño/a de colegio… también es necesario el acuerdo de ambos.

Así mismo, hay que señalar que si los progenitores aun de mutuo acuerdo publicaran fotografías en las que se menoscabase la imagen del menor, apareciera sin ropa o cualquier otra situación similar, podría incluso actuar la Fiscalía de oficio. Es decir, los padres por el hecho de serlo, no pueden publicar cualquier fotografía.

Si opta por publicar...

Si alguien decide subir fotografías de sus hijos a su red social, debería hacerlo respetando las siguientes condiciones:

  • El perfil debe ser absolutamente privado.
  • Aun siendo un perfil privado, sólo debería autorizar el acceso a las imágenes de los niños a personas muy concretas previamente seleccionadas, y no a todos sus agregados.
  • Es importante contar con el conocimiento y autorización de la pareja.
  • Debe conocer previamente las condiciones de uso de la red social, y saber qué tipo de permisos está concediendo a la empresa que aloja las imágenes.
  • No se debe etiquetar las imágenes con el nombre de los niños, y cerciorarse de que no van a ser indexadas a ningún buscador.

 

El Centro de Seguridad en Internet www.protégeles.com, dependiente del Programa de Seguridad en Internet de la Comisión Europea, pone a disposición de las familias en España una Línea de Ayuda para casos en los que se esté haciendo un uso incorrecto de imágenes de menores de edad, y otras situaciones similares: http://www.ciberfamilias.com

Artículo extraido de ABC.es

Martes, 20 Septiembre 2016 00:00

FOTOGRAFÍAS DE MENORES EN CENTROS ESCOLARES

DICTAMEN UNION EUROPEA AL RESPECTO

Ante todo cabe señalar que el Grupo de Trabajo del artículo 29, órgano consultivo independiente de la UE sobre protección de los datos y la vida privada, creado en virtud de lo previsto en el citado artículo de la Directiva 95/46/CE relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos, en el Dictamen 2/2009, sobre la protección de los datos personales de los niños, en el que se contempla el especial supuesto de los colegios, recuerda, al referirse a los sitios web creados por éstos, que deben ser conscientes de que divulgar información personal justifica un cumplimiento más riguroso de los principios fundamentales de protección de datos.

Igualmente recomienda que se pongan en marcha mecanismos de acceso restringido con vistas a proteger la información personal en cuestión, por ejemplo mediante la conexión con nombre de usuario y contraseña.

Asimismo, el aludido Dictamen advierte que debe prestarse una especial atención a la publicación por parte de los colegios de fotos de sus alumnos en Internet, debiendo hacerse siempre una evaluación del tipo de foto, la pertinencia de su publicación y su objetivo. Hace referencia a que incluso en aquellos casos en que se tomen fotografías colectivas que no permitan una fácil identificación de los alumnos, que podrían no estar sujetas a la normativa de protección de datos como se ha señalado al principio del presente informe, las escuelas deben informar a los niños y a sus padres de que se van a tomar fotografías y como van a utilizarse, dándoles la oportunidad de rehusar su inclusión en dicha foto.

Igualmente, debe recordarse que esta Agencia ha publicado unas recomendaciones para la protección de datos de los menores, en las que se señalaba que deben extremarse las precauciones en Internet y, en particular, se indicaba que “no es aconsejable publicar fotos que identifiquen a un niño, por ejemplo situándole en el contexto de un colegio y/o actividad determinados.

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El caso de la detención del supuesto pederasta de Valencia que ha salido a la luz en el día de ayer, ha puesto sobre la mesa, una vez más, el delicado asunto de las fotografías de menores en centros escolares. No es la acusación más grave que tiene este sujeto –que se hacía llamar Juanri en Internet–, que como es público ya, se presentaba en centros escolares privados y concertados de toda España y algunos otros países, como asesor educativo. Lo más grave es que se aprovechaba de esta circunstancia –que le permitía una mayor proximidad a los menores– para supuestamente cometer abusos sexuales. Tenía un blog, una cuenta de Twitter y un canal de Youtube. Y da escalofríos leer las acusaciones que pesan sobre esta persona y al mismo tiempo verlo rodeado de cientos de niños y niñas de muchísimos colegios. Y ahí es donde quiero entrar.

No se entiende muy bien, con los datos que se conocen, cómo es posible que pudiera disponer de la imagen de tantos cientos de menores en sus canales (blog y Youtube). Es probable que casi todos, si no todos, los centros tenían algún tipo de permiso para usar fotografías de los menores en sus canales internos (la web, publicaciones del centro, etc.) Pero ese permiso, en caso de existir, no es subrogable, es decir, no se extiende a los canales de terceros como es este caso. Dudo mucho que en todos los casos se hubiese pedido un permiso expreso para usar la imagen de los pequeños públicamente en la web y los vídeos de este sujeto. De hecho, ya surgen denuncias de padres y madres –algunos llevaban ya tiempo protestando por esto– por ese uso sin consentimiento.

El antes y después de la fotografía

El tema de la fotografía de los menores es algo que cada poco levanta algún escándalo, alguna denuncia o alguna protesta. Y es que la fotografía, en la época digital, se ha revolucionado en todos los sentidos. Y lo explico:

Antes de la era digital, padres y madres sacaban fotos de sus hijos, por supuesto, pero eran fotos que había que revelar y que se mostraban en el entorno más inmediato. No se tomaban muchas fotos porque había una limitación física, el carrete, que comportaba también un coste económico. Ahora, padres y madres toman fotos que ya no se muestran, sino que se regalan. Porque la costumbre de colgarlas en redes sociales da la facilidad de que cualquier persona pueda descargarlas y usarlas para lo que desee, legal o ilegalmente. A esto se le añade el aumento numérico de las fotos que se toman. Ya no son decenas, sino cientos y miles de fotos, lo que lleva en muchas ocasiones a una sobreexposición de la imagen de los menores.

Imagen de los menores en los centros educativos

En lo que aquí nos atañe, que es la imagen de los menores en los centros de enseñanza, hay que dejar bien claro, primeramente, que sus fotos se consideran de carácter personal, ya que el artículo 5.1 del Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica de Protección de Datos especifica que es de carácter personal cualquier información numérica, alfabética, gráfica, fotográfica, acústica o de cualquier otro tipo concerniente a personas físicas identificadas o identificables. En consecuencia, la toma de fotos constituye un tratamiento de datos personales, por lo cual exige el consentimiento del interesado para el tratamiento o cesión de esos datos. Y en el caso de los menores de 14 años, ¿quién debe otorgar ese consentimiento? Pues el artículo 13 del mismo Reglamento lo deja bien claro:

Podrá procederse al tratamiento de los datos de los mayores de catorce años con su consentimiento, salvo en aquellos casos en los que la Ley exija para su prestación la asistencia de los titulares de la patria potestad o tutela. En el caso de los menores de catorce años se requerirá el consentimiento de los padres o tutores.

Así pues, la publicación de fotos de menores de 14 años en una publicación del centro escolar o en su web, exige el consentimiento explícito de sus padres o tutores. Y ese consentimiento se referirá a un fin concreto, como es su uso en la web u otra publicación. No es una autorización para que el centro escolar use las fotos como quiera. Como ejemplo, para entenderlo mejor: si cedemos nuestros datos a un centro comercial para que nos concedan una tarjeta de cliente, no les estamos autorizando a que regalen o vendan esos datos a terceras personas o a otras entidades, salvo que lo hagan constar y nosotros lo autoricemos.

Fotografías de menores en actos y festivales escolares

En muchas ocasiones se presentan conflictos cuando el centro escolar prohíbe a familiares tomar fotos del alumnado durante festivales o celebraciones escolares. En estos casos se considera que estos actos son públicos y que autorizando la participación del menor se considera que en cierto modo también presta su imagen. La Fiscalía General del Estado en su instrucción 2/2006, de 15 de marzo, dice que:

Tampoco debe incurrirse en extremismos injustificados. Ha de partirse de que tanto los menores como los medios de comunicación forman parte de la sociedad y de la vida ordinaria, y de que la especial tutela del honor, intimidad e imagen de los menores no implica la expulsión de éstos de los medios. Incluso deben admitirse supuestos para los que no sean necesarios ni consentimientos ni autorizaciones, cuando la afectación a los derechos sea irrelevante si, de acuerdo con los usos sociales, la emisión de la imagen o ciertos datos del menor puede considerarse totalmente inocua para sus intereses.

El problema viene cuando algún padre o madre, por alguna razón, se niega a dar el consentimiento para que se tomen y publiquen fotos de sus hijos. Es una decisión individual que afecta al resto de alumnado. Ante esto, los centros escolares optan por dos soluciones: o bien prohibir cualquier reportaje por parte de particulares, o excluir al menor de las actividades donde quede expuesto. Tanto una como otra, son difíciles de cumplir, hay que reconocerlo. En el caso de festivales, prohibir a padres y madres (o compañeros de los propios alumnos) el uso de sus móviles para tomar fotos, seguramente creará problemas. Una solución –no totalmente del gusto de todos– es que el propio centro escolar se encargue del reportaje, evitando las tomas del alumno o alumna excluido. En otros casos adoptan como solución que sea ese mismo alumno o alumna quien realice ese reportaje, con lo cual en cierto modo se integra en la celebración (al menos mucho más que si es excluido, por supuesto).

Sin embargo, también es cierto que en estos actos escolares, la toma de imágenes por parte de los progenitores también se puede interpretar como un acto excluido del ámbito de aplicación de la Ley Orgánica 15/1999. Considera que son imágenes tomadas para un archivo familiar, y desplaza la responsabilidad del uso correcto de esas imágenes a la persona que las obtuvo. Por lo tanto, son los progenitores los que deben respetar lo establecido en la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de protección jurídica del menor.

¿Excesiva confianza de los centros educativos?

Volviendo al caso del supuesto pederasta ingresado hoy mismo en la prisión de Picassent, parece que hubo una negligencia por parte de los centros escolares al permitir la toma de tantas imágenes de él mismo acompañado de los menores, perfectamente identificables, y su posterior publicación en su blog y canal de Youtube. Es difícil que los centros educativos aleguen ignorancia porque tanto blog como vídeos eran públicos y conocidos. Y no se entiende muy bien qué puede haber detrás de esta persona para ser recibida en los centros escolares de esa manera cuando, según informan, era un estudiante de magisterio de 25 años. En cualquier caso, es seguro que en los próximos días habrá una cascada de denuncias por parte de padres y madres al ver las imágenes de sus hijos con esta persona y que, probablemente en muchos casos, ignoraban que fueran públicas.

Artículo extraido del Blog: www.menoresenred.com

La imagen de los menores en Internet es algo a lo que la legislación presta una especial atención. Y con razón. A poco que naveguemos por las redes sociales, encontraremos –en líneas generales y simplificando– dos tipos de padres y madres a la hora de publicar fotos: los que publican continuamente y sin ningún pudor fotografías de sus hijos e hijas (algunos ya comienzan con la ecografía) y los que no publican ninguna imagen de ellos y a lo máximo algunas sin mostrar su rostro. Entre uno y otro extremo hay matices, naturalmente.

Yo recuerdo que, cuando era pequeño, el tomar una foto era casi un acontecimiento. No todo el mundo tenía cámara fotográfica y con frecuencia se recurría a los fotógrafos profesionales. En la actualidad sigue siendo cierto que no todo el mundo tiene cámara fotográfica, pero casi todo el mundo tiene un teléfono móvil con cámara fotográfica, muchas veces de muy buena calidad. Así que tomar una foto hoy en día es algo de lo más habitual.

En algún otro artículo de este blog, por ejemplo cuando hablamos de las fotografías de tus hijos en Internet hemos comentado lo poco conveniente que es publicar indiscriminadamente fotos de los menores en la Red. Lo hacíamos desde un punto de vista de los riesgos que se pueden correr por el mal uso que se puede hacer de esas imágenes por parte de terceros. Hoy quiero hacerlo desde el punto de vista legal, porque aunque no lo sepamos, el uso de la imagen de un menor está muy bien regulado y no todo vale, aunque muchas veces lo pasemos por alto y se haga la vista gorda.

La imagen es un dato personal

La imagen de una persona, sea adulto o menor, se considera un dato de carácter personal, puesto que permite identificar a una persona. Esto viene recogido en el artículo 3 de la LOPD, y por lo tanto se trata de un dato protegido por esta Ley y por las regulaciones que la desarrollan.

Además, la Ley Orgánica 1/1982 de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen también establece que el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen es irrenunciable, inalienable e imprescriptible.

En el caso de los menores, corresponde a sus padres o tutores legales la función de velar por este derecho. Lo cual no quiere decir que el padre o la madre pueda autorizar indiscriminadamente el uso de la imagen del menor para cualquier cosa. Se trata de velar por este derecho, no de jugar con él. Recordemos que la Ley dice que es un derecho irrenunciable. De hecho el artículo 4 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de protección jurídica del menor, de modificación del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil dice que incluso si consta el consentimiento del menor o de sus representantes legales, el menoscabo de su honra y reputación por la utilización de su imagen en medios de comunicación puede ser objeto de actuación del Ministerio Fiscal.

Las fotos que se publican en Facebook pueden ser usadas por Facebook

Cuando te registras en Facebook, aceptas sus normas. Y una de ellas dice que:

Con relación al contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotografías y vídeos (en lo sucesivo, “contenido de PI”), nos concedes específicamente el siguiente permiso, de acuerdo con la configuración de la privacidad y las aplicaciones: nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con derechos de sublicencia, libre de derechos de autor, aplicable globalmente, para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook (en adelante, “licencia de PI”). Esta licencia de PI finaliza cuando eliminas tu contenido de PI o tu cuenta, salvo si el contenido se ha compartido con terceros y estos no lo han eliminado.

Es decir, que las fotos siguen siendo tuyas pero has concedido a la red social el derecho a utilizarlas mientras no las elimines de la red. Pero incluso si tú las eliminas pero las has compartido con otra persona en Facebook, y ésta no lo hace, pueden seguir usándolas.

Por lo tanto, tened en cuenta las consecuencias de publicar fotos de vuestros hijos e hijas en Facebook (y en otras redes sociales que tienen condiciones similares).

Las fotos de terceros en la Red

Y lo típico: publicar fotos de eventos en los que el protagonista puede ser nuestro hijo o hija, pero en los que aparecen también otros menores, amigos o familiares de ellos. Pues en sentido estricto también necesitamos el permiso expreso de sus padres o tutores legales. Es posible que a algunos de ellos no les haga ninguna gracia ver fotos de sus peques en las redes sociales. Por eso es necesario su permiso, mejor por escrito. Y tened en cuenta que ese permiso puede ser revocado en cualquier momento.

Las fotos familiares

A veces no damos la importancia que tiene a las fotos familiares y acostumbramos a compartirlas en Internet, bien en redes sociales o en blogs o cualquier otro lugar. En este sentido, la Agencia de Protección de Datos indica que no se adquiere ninguna obligación en materia de protección de datos cuando el entorno en el que publicamos datos es cerrado. Esto es, nuestro perfil no está abierto a todos los usuarios de la red social, o a los amigos de los amigos. Aún así la propia Agencia recomienda aplicar un comportamiento restrictivo por los riesgos que pueden surgir, al ser Internet un medio en el cual es muy difícil ejercer el control de las imágenes. A este respecto os aconsejo la Guía para el Ciudadano sobre el derecho fundamental a la protección de datos, de la propia Agencia Española de Protección de Datos.

Concluyendo: la imagen de los menores en la Red no nos pertenece, y ser su padre, su madre o su tutor legal no nos autoriza a jugar con este derecho, sino al contrario: debemos velar por él. Se trata de reflexionar un poco y ser conscientes del alcance, la capacidad de difusión y el escaso control que podemos tener en las redes sociales. A partir de ahí, utilizar el sentido común y conocer la legislación.

Artículo extraido del Blog: www.menoresenred.com

Martes, 06 Septiembre 2016 00:00

¿FOTOS DE TUS HIJOS EN REDES SOCIALES?

Las fotos de tus hijos en Internet. Un tema escabroso y no siempre bien gestionado. Mucho llevamos comentado en este blog acerca de los riesgos a que se exponen los menores al colgar fotos propias y de terceros en las redes sociales. Y hemos recomendado que se les advierta de que deben pedir permiso para subir fotos de sus compañeros y amigos. Y que aún así, lo deben hacer con precaución.

Y ahora, pregunto ¿hacemos lo mismo los adultos con las fotos de los menores? Cualquiera que tenga un perfil en Facebook puede hacer una revisión de sus contactos y seguramente más de uno tendrá en sus álbumes de fotos imágenes de sus hijos o hijas. ¿Qué tiene de malo?, dirá más de uno. Pues sencillamente que lo mismo que se aplica a la conducta de los menores en la Red debe aplicarse igualmente a la de los adultos.

Es cierto que las redes sociales se usan para mostrar fotos de nuestra familia a los amigos y a los familiares que están lejos. Si un tío que vive a 1000 km no ha podido venir al cumpleaños o a la Primera Comunión, puede ver fotos de la celebración a través de Facebook. El problema es que estamos exponiendo la imagen de nuestros hijos e hijas (y posiblemente de sus amiguitos y amiguitas) a todo el mundo. Sí, que seguramente tenemos restringido el visionado de las fotos a nuestros amigos, o quizás a los amigos de amigos… Pero ¿y si esos amigos o amigos de amigos reproducen nuestras fotos en sus álbumes? Ya lo hemos dicho en más de una ocasión: en cuanto subimos fotos a la Red, perdemos todo el control sobre ellas, por muchos filtros de privacidad y precauciones para que no se puedan “copiar”. Cualquier imagen que se suba a Internet se puede descargar, no hay ninguna herramienta que lo impida.

No pretendo alarmar, pero lo cierto es que parte del material de los pederastas proviene precisamente de fotos que los propios menores o padres inocentes cuelgan en sus perfiles. Fotos que en un contexto familiar no tienen mayor trascendencia, fuera de ese contexto puede adoptar otro cariz para estos sujetos enfermizos.

Lo mismo hay que decir con la participación en concursos infantiles, los típicos donde se suben fotos de los peques con el ánimo de ganar algún premio o lograr que sirvan de modelos publicitarios. La imaginación de muchos individuos es increíble y puede dar lugar a disgustos como los de una madre que denunció el uso pornográfico de las fotos de sus hijos e hijas en Internet. Son casos reales que se pueden dar.

Entonces muchos padres y madres se preguntarán de qué sirve Internet y sus herramientas si no facilitan el compartir fotos con familiares y allegados. ¿Hay que volver a los viejos tiempos en que se revelaban las fotos en papel y se enviaban por correo postal a las personas que queríamos? No es necesario tanto. Internet tiene otras herramientas más seguras para compartir las fotos con las personas que queremos. Una de ellas es Flickr, que nos da la opción de que las fotos sean totalmente privadas y sólo las podamos ver nosotros con nuestra clave, pero que también ofrece la posibilidad de enviar unas invitaciones a “pases privados” a personas concretas, pases que podemos hacer caducar cuando nos convenga.

Una vez más pongo el ejemplo de la calle. Internet es igual que la calle: no se nos ocurre pegar en la puerta de nuestra casa las fotos de nuestros hijos e hijas, aunque pongamos encima un aviso de que “sólo es para que la vean nuestros familiares”. Los tiempos evolucionan muy rápido. Antes imprimías las fotos en papel se las enseñabas a los familiares y amigos y las volvías a guardar. Ahora se publican en Internet y cualquiera puede copiarlas y usarlas donde quiera. Es decir, antes se enseñaban las fotos, ahora se regalan. Como diríamos en Galicia, es todo cuestión de “sentidiño”. Se trata de conocer las herramientas que Internet nos ofrece, saber usarlas y aplicar el sentido común.

Artículo extraido del Blog: www.menoresenred.com

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